REFLEXIONES EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS EL GOLF

REFLEXIONES EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS EL GOLF

David Feherty excelente profesional del golf y un gran entusiasta y pensador, afirmó: “el tenista número uno del mundo pasa el noventa por ciento del tiempo ganando, mientras que el golfista número uno del mundo pasa el noventa por ciento del tiempo perdiendo. Los golfistas somos grandes perdedores”. Al leer a Feherty recordé aquella frase anónima que reza así: “el éxito es ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo”.

El deporte en general, por naturaleza, es una expresión física de la conformación espiritual del hombre, así incluso lo comprendían los griegos, como una demostración de la fortaleza del alma que se materializaba en la superación “del otro” en franca lid y competencia. Ahora bien, ¿es el golf un deporte que guarde esa fidelidad a aquellos relatos épicos que han dejado huella en la historia de la cultura occidental? ¿es el golf un deporte que busca “superar al otro” dejándolo en el despojo de la amarga sensación de la derrota? No, el golf va mas allá, y se erige como un deporte que restaura la mirada profunda de todo aquel que desea vencerse a sí mismo, de aquel que se sabe prudente y se atreve explorar la dimensión de su valentía.

Pues bien, el golf parece ser ese deporte que tiene como atributos principales las dos virtudes humanas más complejas, pero más determinantes: la paciencia y la perseverancia. Dadas las circunstancias, el golfista experimenta dualidades extremas antes de golpear una bola; reflexiones profundas cuando, retándose a sí mismo, camina con un putter en la mano; buen juicio en la medición del reto; gran control frente a la expectante mirada de un buen golpe y el reconocimiento humilde de la realidad cuando evalúa su hándicap.

Aunque, dentro de sus estrategias comerciales y de promoción, marcas como Nike ofrezcan abiertamente “Yoga para Golfistas”, como la puerta ancha para equilibrar los pensamientos, mejorar el enfoque, la perspectiva, la dimensión y la medición de cada acto, de una manera preternatural, al estilo Deepak Chopra; pensaría que es más valiente el golfista que acepta el reto de la puerta angosta en la aceptación de la limitación humana que lleva a la superación que sólo se logra con el entrenamiento constante. El golf es un deporte noble, que invoca novedad, la novedad del hecho de saberse vulnerable ante retos de dimensiones colosales, pero siempre superables en cuanto tales, pues el éxito real llegará, siempre bajo el amparo de la paciencia y la perseverancia.

David Feherty pudo haberse equivocado porque el golfista, aunque pierda, siempre será un ganador.

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