PENSANDO VERDE

Hoy no hemos de referirnos al Green nuestro, a esa zona especial de concentración y definición; hoy queremos invocar una reflexión muy oportuna, una reflexión que, sin el alarmismo que algunos “ambientalistas” política e ideológicamente exponen, sí debe estar en un primer plano en nuestras mentes, en nuestros corazones y en nuestro compromiso con el planeta, con nuestra “casa común”. Hoy invocaremos una reflexión verde que nos invite a pensar en las presentes y futuras generaciones.

Lo ambiental, lo verde, lo saludable, lo vitalista, más que una consciencia se ha convertido en una moda, en tip social muy recurrente; porque el cuidado de nuestro planeta es algo que aún no comprendemos con asertividad. Y ese algo va más allá, y no pasa por la promoción de políticas improductivas como es el caso de los países en vías de desarrollo, donde actores políticos con oscuras intenciones promueven la abolición del fracking como una práctica inapropiada para la industria petrolera con la excusa, no verdadera, de estar drenando las fuentes hídricas.

“La tierra provee lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no la avaricia de cada hombre…” decía Mahatma Gandhi. Y lo dicho por este hombre quien liberó a su nación sin disparar una sola bala, ni derramar una gota de sangre, nos debe llevar a pensar cómo hemos construido nuestra relación con el entorno en un planeta con niveles de consumo de energía per cápita once (11) veces superior a su densidad poblacional, un planeta que ha concentrado sus esfuerzos en discursos ideologizados para firmar tratados poco inteligentes sin formar correctamente a sus nuevas generaciones.

Para exponer el tema sin los alarmismos de los que hablamos en nuestras primeras líneas y haciéndolo con la claridad necesaria para atender estos asuntos de manera seria, no politizada ni permeada por la moda superficial que todo lo banaliza; implica saber que, para cuidar de nuestro planeta, es preciso comenzar por tener en cuenta que el problema ambiental no es precisamente lo que nos cuentan los organismos internacionales, algunos de ellos últimamente con algo de su prestigio muy lastimado o en cuestión, situación que se torna desorientadora. 

La problemática ambiental no es solamente rasgarnos las vestiduras por la caza desmedida de ballenas o hipopótamos, sino por la concepción de sociedad que estamos construyendo, o mejor, deconstruyendo; una sociedad donde el concepto de familia convencional es agredido llevando a nuevos patrones que, a su vez, desorganizan las dinámicas de consumo, triplicando las apetencias humanas y desembocando en una agresiva relación de la naturaleza humana con la naturaleza no humana. Y es que el hombre jamás podrá tener una relaciona armónica con la naturaleza no humana, si en principio deforma la suya propia.

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