MÁS QUE UN DEPORTE

La gran preocupación que los gobiernos tienen hoy en día es la de perfilar estructuras educativas que le sirvan para formar cada vez mejor, y de manera eficiente, a las nuevas generaciones respondiendo así a las exigentes demandas que las dinámicas del desarrollo global plantea. Tales demandas pasan por la configuración de un individuo disciplinado, creativo, con una importante capacidad de adaptación y altamente competitivo, buscando lanzar al mercado laboral global personas autónomas, con criterio y una gran capacidad para la toma de decisiones. 

¿Se convierte el golf en un camino para formar a este individuo?

La respuesta a la pregunta formulada es sí; de hecho, en muchas escuelas elementales del mundo con modelos educativos innovadores y de vanguardia se hace utilización del golf como herramienta pedagógica fundamental de toda su plataforma pedagógica. Los ejemplos los tenemos en Inglaterra, Escocia, Australia, Estados Unidos e incluso México, donde el golf es el referente estructural en la formación asociada a ciertas disciplinas académicas esenciales.

¿Por qué el golf puede cumplir esta función? Muy sencillo, porque es un deporte que explora la naturaleza humana de manera íntima y con niveles de exigencia superlativos. Asesores del Programa de Niños Invidentes del Condado de Orange en California afirman que encuentran en la práctica del golf una vía para brindarles herramientas que les permitan ser más independientes y superar los obstáculos que supone la discapacidad visual. Los ejemplos de aplicación alrededor del mundo son innumerables y van en ascenso.

En la misma línea, importantes escuelas de negocios desarrollan programas de aclimatación en ambientes pedagógicos con estructuras basadas estrictamente en las normas que rigen a este bello deporte. Expertos de escuelas como Kellogg y Harvard, afirman que el golf posee propiedades pedagógicas naturales que obligan a la persona a mejorar continuamente, invocando esfuerzo, disciplina, constancia y entrenamiento, formando en ella categorías de valores altamente deseables. 

El golf es un deporte cuya dinámica, aunque personalizada, le permite al individuo desarrollar habilidades socialmente aplicables en tanto que los retos que plantea en cada situación le obligan al jugador a ser cada vez más agudo en la percepción de su entorno inmediato, algo que en la vida práctica social y laboral le será de gran utilidad.

Debemos aprender a ver el golf más allá del deporte porque es, sin lugar a dudas, algo más que ello; es un escenario excepcional para modelar nuevas pedagogías formativas y educativas con valores agregados inconmensurables y de aplicaciones aun insospechadas. 

Recordemos que el verdadero conocimiento, más que una invención, es un descubrimiento constante que nos permite encontrar formas y caminos para hacer mejor nuestra vida.

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