HABLEMOS EN SERIO

Ya estamos a punto de terminar el año 2020. A decir verdad, me pregunto cuántas décadas ha durado y si de verdad está a punto de terminar. Por fin han llegado las fiestas que desde hace unos meses se nos hacían lejanas y, lo bueno, es que sus días han pasado rápido y parece que sus días han sido simples horas. El 2020 ya acabó.

Las navidades son bien conocidas por los excesos de fiesta, el abuso del alcohol y los generosos atracones de comida así que ahora que, de momento, las cosas parecen mejorar, antes de caer en ese remolino y ese aura navideño y de festejo que todos seriamente necesitamos, intentemos cerrar el año con broche de oro y usemos un par de horas para reflexionar sobre todo lo que nos ha ocurrido.

Este año yo he decidido no contar calorías en la cena y a comer lo que se me antoje, no voy a buscar el equilibrio de mis porciones ni procurar la presencia de los macronutrientes más importantes , tampoco pienso evitar el extra de salsa y ni loco voy a dejar de comer la ensalada de mi tía que, aunque ella lo niegue, tiene más mayonesa que la propia fábrica de Hellmann’s.

A la hora del brindis no pensemos solamente en nuestras propias metas, reflexionemos sobre el mensaje que nos ha querido dar la vida y retrocedamos unos cuantos pasos, pero solamente los necesarios para poder conseguir el impulso para que el 2021 sea uno de los años más productivos de nuestras vidas.

Cuando cenemos, tomemos un minuto para ver a los ojos a aquellos que comparten nuestra mesa, aunque tengamos diferencias y aunque los veamos todos los días. Aceptemos que no es normal vivir a esta velocidad y disminuyámosla un poco para disfrutar lo que durante este año hemos aprendido de mala manera. No podemos olvidar que lo que de verdad importa no es tener la mesa llena, sino que ninguna silla esté vacía. Muchos perdieron a los suyos y si tú, al igual que yo, no has perdido a nadie demos gracias por aún tener a los nuestros con buena salud.

Luego de cenar, pongamos muchas ganas en escuchar, pero de verdad, que sea de manera consciente y si no entendemos algo no lo dejemos pasar, preguntemos, seamos rebeldes y mostremos interés por la familia, nunca sabremos a ciencia cierta cuales van a ser las últimas palabras que intercambiemos con ella.

Intentemos no tener miedo a besar, a abrazar o a querer. Recordemos esos duros meses donde el contacto era impensable y tomemos la mano de quien esta a nuestro lado y, desde lo más profundo del corazón, expresemos lo que mas nos cuesta expresar, gratitud.

Como especie hemos vivido una de las mayores crisis sanitarias del último siglo, y no podemos olvidar que en este momento, aun después de tantos meses, existen muchas personas que no logran ponerse en pie del golpe que han recibido.

Lo importante es que aceptemos que solo saldremos juntos y que, además de dominar el Golf, tenemos que poner en práctica uno de los deportes más extremos y menos practicado: “la empatía”.

Eso sí, en el futuro, cuando miremos atrás y recordemos el 2020, no olvidemos levantar nuestro puño y con la ayuda de un solo dedo “Fuck you 2020”. 

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