Diseño de Campos de Golf

Diseño de Campos de Golf

38198590845_d0a1c9d12c_b

Es notorio que, desde los primeros campos  de golf escoceses hasta las instalaciones modernas que conocemos hoy, el diseño de campos de golf ha experimentado una profunda evolución, que sigue produciéndose a una muy alta velocidad debido a los grandes avances que tiene la industria del golf. 

Expertos y profesionales del diseño aseguran que un campo de golf debe suponer un gran reto para el jugador. Así, y solo así, este sentirá la satisfacción plena tras el juego y deseará volver. 

Muchos consideran que el diseño de campos de golf entró en la fase moderna que conocemos a final de los años 60, cuando Pete Dye se unió a Jack Nicklaus para crear los Harbour Tour Golf Links, en Carolina del Sur. Otros tantos afirman que fue en los años 40. En cualquier caso, lo que sí podemos asegurar es que el diseño de los campos de golf podemos dividirlo en tres épocas.

Campos Links Escoceses

En Escocia, todos los campos de golf eran links en su origen. Los links son los campos históricos (St. Andrews, Carnoustie, Muirfield, Troon, Turnberry, Gleneagles…) cuyo diseño se conseguía de forma natural. Tradicionalmente han sido suelos arenosos, ondulados, sin vegetación ni lagos. 

En la actualidad los campos de golf tienen un diseño muy cuidado, y en general, se han ido apartando de un diseño más salvaje y aleatorio. Sin embargo todavía existen terrenos que se asemejan a los primeros campos de golf escoceses; este es el tipo de campo que llamamos link.

Periodo Clásico

La mayoría de los campos en esta época intentaban preservar el original estilo escocés de juego del golf, y por extensión irlandés, así como otros modelos de campos propios de Gran Bretaña. Los diseñadores empezaron a utilizar fincas y terrenos más variados con climas y tipologías muy diferentes por lo que comenzó a observarse una mezcla de nuevos estilos. 

La Era Moderna o La Era de Norteamérica

Esta fase comenzó después de la II Guerra Mundial y se caracterizó por el fuerte desarrollo del diseño y por la construcción de campos de golf en Estados Unidos. La creciente demanda del golf, comenzó a exigir mayor profesionalidad y planificación en el diseño de campos  dando lugar, incluso, a la creación de programas de formación y abriendo paso a grandes diseñadores en esta actividad.

Toda esta modernización y adaptación de los campos de golf, vino fundamentada por diferentes factores y consideraciones de diversa índole. A pesar de los avances tecnológicos, hoy, se sigue considerando que los mejores campos de golf son aquellos que se han adaptado mejor al entorno natural.

Desde los primeros y sencillos campos de principios de siglo hasta los elaborados diseños actuales, son cada vez más los diseñadores que utilizan medios y criterios artísticos para conseguir campos de golf mucho más atractivos. Diseñar un campo de golf es algo más laborioso y complicado, que requiere conocimientos técnicos, golfísticos y habilidad artística.

La armonía, la proporción, el equilibrio, el ritmo y las formas, son términos que hoy rodean al diseño de campos. Cada aspecto importa pues la correcta integración de todos los elementos, el cuidado del ritmo y de las formas y la integración de texturas, consiguen que jugar el golf sea una experiencia muy completa y difícil de olvidar. 

Para muchos, el objetivo del golf puede parecer muy simple: golpear una bola con un palo y meterla en un hoyo con la menor cantidad de golpes. Pero jugar golf es una experiencia que requiere acondicionamiento físico, ejercicio mental y un buen campo de golf que combine jugabilidad, adaptabilidad, estética, seguridad y comodidad para proporcionar al jugador diversión y reto. 

Los campos de golf  durante la historia han sido diseñados manteniendo el equilibrio entre esos principios. 

Lo principal a la hora de proyectar un campo es la elección de un terreno adecuado. Para ello es importante analizar bien el terreno y hacer un estudio topográfico del espacio donde se va a construir el campo de golf. Solo así podremos asegurar el éxito en la elección.

No conviene un terreno totalmente llano, sino que tenga pendientes de aproximadamente un 6%, con la longitud  necesaria para construir 18 hoyos (50 hectáreas) y  que pueda asegurar un buen abastecimiento de agua. 

Especies vegetales y animales,  hectáreas disponibles, protección del área, orientación de los hoyos, seguridad del recorrido, cómodamente practicable, posibilidad de instalar diferentes servicios añadidos, zonas residenciales cercanas o planteamientos urbanísticos futuros, capacidad de albergar torneos profesionales…, en definitiva todo cuenta a la hora de valorar un emplazamiento y garantizar el éxito de un campo de golf.

En un campo de golf, además, es fundamental la comodidad, que se pueda realizar el cambio de hoyo caminando, cada hoyo debe ser “jugable” y atractivo. 

Indudablemente, la jugabilidad es el fin más importante de un campo ya que afecta directamente a la rentabilidad  económica. Un campo estéticamente atractivo no será suficiente si carece de una buena jugabilidad ya que puede producir grandes pérdidas económicas. Para evitarlo, se tiene que tener presente la comodidad, la estrategia, la variedad y la longitud. 

El campo de golf debe presentarse como algo que nos deleita y a su vez como un desafío, y no con ello hablamos únicamente de la dificultad; el conseguir una gran variedad de hoyos nos asegura el interés y la concentración de los jugadores, de forma que cada vez que esté ante él se sienta motivado.

Diseño de campos de golf

¿Qué espera un golfista de un campo de golf?

Estrategia: quizás sea lo más importante. El golf es un juego que además de poner a prueba nuestra capacidad física, también pone a prueba nuestra capacidad mental. Un apasionado del golf  busca un campo que cuente con variedad de longitudes y orientaciones, que nos obligue a usar todos los palos de golf con los que contamos, que tengamos que tener en cuenta los fenómenos meteorológicos que allí suceden, el sol, el viento, cuidarnos de los lagos y de los búnkeres. Es decir, un campo que nos permita agudizar nuestro ingenio siempre será un campo de golf adecuado.

Comodidad: un campo de golf debe ser fácil de caminar y debe ser fácil desplazarse a través de sus instalaciones. Los campos de golf llanos con suaves ondulaciones, largos recorridos y fáciles de caminar resultan muy amenos al ser menos exigentes fisicamente.

Belleza: es muy importante que la experiencia sea agradable y para ello un punto a favor puede ser la estética. Cada detalle suma, lagos artificiales, zonas ajardinadas, palmeras y otras especies vegetales perfectamente colocadas, así como peces y pájaros.

Seguridad: Junto a la estética, importa, y mucho, la seguridad que nos ofrezca el campo frente a una intrusión, un incendio, robos, etc. La seguridad se torna especialmente delicada cuando hablamos de campos de golf residenciales, es decir, dispuestos en un entorno urbanístico.

Equipamientos: los deportistas valoramos mucho poder encontrar en un campo servicios adicionales que nos permitan pasar un buen rato y socializar.

Muchos campos de golf están dotados con zonas de entretenimiento, parques infantiles, canchas de tenis y pádel.

El alcance de la tecnología y de nueva maquinaria y nuevas técnicas de irrigación han hecho posible la creación de campos de golf dignos de los mejores premios de diseño y construcción. Por ejemplo, en Florida, Georgia y Carolina del Sur, el drenaje a gran escala y las operaciones de rellenar la tierra han permitido construir campos de golf en zonas pantanosas, donde solo la presencia de algún caimán ocasional delata el origen del terreno. Sin embargo, y a pesar de la avanzada tecnología, los mejores campos siguen siendo aquellos adaptados de forma natural y sencilla a su entorno.

El respeto y la conservación del medioambiente son argumentos a los que acuden asiduamente aquellos golfistas que han dejado los palos de forma profesional para dedicarse al diseño de campos de golf. Estas personas cuentan, en sus equipos, con experimentados técnicos para el desarrollo de todas y cada una de las fases involucradas en la implementación de un campo.

Dicen los buenos diseñadores que un campo de golf perfecto debe servirse de los accidentes del relieve de la zona que va a ocupar de tal forma que exista una perfecta integración del proyecto en el entorno.

La sensación de jugar en plena naturaleza, arropado por un bello marco paisajístico, es una de las grandes motivaciones para quienes aman el deporte al aire libre y el contacto con el mundo natural. De ahí que los más novedosos proyectos para el desarrollo de campos de golf cuiden la estética del paisaje y preserven al máximo el impacto medioambiental de sus trazados.

Share

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn

Stay in touch

Subscribe To Our newsletter