CHOCOLATE. Parte I

Antes de salir ato los cordones de mis zapatos, sujeto las llaves con seguridad y miro si tengo dinero suficiente para satisfacer un vicio de mi cuerpo y de mi espíritu. Llego al sitio donde realizaré

el intercambio, recibo la mercancía y efectúo el respectivo pago, cada vez falta menos para otra dosis de placer. Luego me siento, rompo el embalaje y sin perder un segundo más devoro mi delicioso chocolate en segundos.

Cada vez es más difícil no dejarse seducir por una barra de chocolate ysi eres adicto como yo, sabes a lo que me refiero. El chocolate está lleno de sustancias diseñadas para hacernos sentir bien, desde el simple azúcar con el que se endulza hasta un pequeño alcaloide parecido a la cafeína que está presente en el cacao desde el fruto: la Theobromina.

La Theobromina ha estado presente en cada taza, barra y bizcocho de chocolate que hemos consumido a lo largo de nuestras vidas, las proporciones pueden variar, pero podemos estar seguros de que siempre está allí esperando para afectar nuestra psiquis y nuestro estado de ánimo, y digo esto con seguridad porque aún no conozco a nadie al que una pequeña dosis de chocolate no le alegre el día.

No podemos dudar que el chocolate es uno de esos alimentos que ha conseguido colarse en la dieta de muchísimos pueblos y países. Desde
el lejano Japón, con sus extravagantes combinaciones, como la de cacao- pepino; hasta algunas de las zonas más empobrecidas de la África cacaotera donde sus recolectores trabajan durante largas jornadas de recolección para ganar lo equivalente a lo que costaría comprar una de esas barras de chocolate en los países del primer mundo.

El cacaotero es un árbol que tiene su origen en el continente americano,
las referencias más antiguas a los árboles de cacao se encuentran en el territorio que conforman hoy los estados mexicanos. El consumo de una bebida achocolatada, así como el chocolate como postre, se remonta a la época de la conquista española donde, de cierta manera, la bebida terminó cautivando los paladares castellanos y fue exportada directamente a la corte del rey. Así, en pocos años, conseguió integrarse totalmente a la cultura española.

Consumir una barra de chocolate aporta al organismo una fuente de carbohidratos de rápida absorción, lo que se traduce en un rush casi instantáneo de energía. Esta es la razón de por que nuestros sentidos se ven afectados casi de manera inmediata, nuestro humor mejora y nos invade una sensación de felicidad.

Esto puede sonar maravilloso, pero la realidad es que todo lo que rápido viene rápido se va y por esa razón debemos tener especial atención si vamos a preferir consumir chocolate durante nuestra ronda. Hay que ser listos y entender que al dosificar nuestras raciones conseguimos que la energía se mantenga en sus altos necesarios y que el consumo calórico esté al margen de lo que necesitamos diariamente.

Los mejores cuidan cada detalle de su juego y también de su vida, el control y el sentido común tienen que estar en cada golpe, por eso, debemos recordar que una ronda de golf se gana mordisco a mordisco.

Escrito por Roberto Nunes

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