A NADIE LE IMPORTA, SIGUE JUGANDO.

A NADIE LE IMPORTA, SIGUE JUGANDO.

Hace un par de meses tuve una experiencia interesante durante un torneo con uno de mis compañeros de juego. Él estaba jugando una ronda de pesadilla, y lo que siguió fue el caso más extremo de excusas que había visto. «Nunca he jugado tan mal antes. Soy un gran golfista. Por lo general hago 5-6 birdies por ronda!»

En el hoyo 15, estaba escuchando la versión  100 de esa misma canción. Asentí con la cabeza, le dije que a mí también me había pasado y traté de volver a concentrarme en mi propio juego. No tuve el coraje para decirle que si realmente hacía 5-6 birdies por ronda, sería el mejor jugador de la PGA Tour. Estaba demasiado fatigado gracias a él para seguir hablando.

Toda la ronda fue un monólogo de este jugador. Detrás de cada mal golpe venían varios minutos de él explicando que es un gran golfista, y que aquella ronda era un evento de una sola vez en la vida. Si es cierto que me encanta entablar alguna conversación amistosa durante rondas competitivas, esta vez fue atroz. Con toda honestidad, me sentí mal por el tipo. He tenido un montón de actuaciones embarazosas, a todos nos ha pasado. Pero, no me importaba cómo él estaba jugando. Era un torneo importante para mí y estaba preocupado por mi propio juego.

A TODO GOLFISTA LE HA PASADO. La experiencia trajo un ambiente que, aunque es muy extremo, también es muy común entre los golfistas. Cuando jugamos mal, la mayoría de nosotros nos avergonzamos. Por lo general, nuestros instintos nos llevan a hablar un poco más de la cuenta, y decir cosas como: «Nunca he pegado tiros así antes». La verdad es que a nadie le importa. El golf es inherentemente un juego egoísta. Cada vez que juego con extraños o incluso amigos, te garantizo que la mayoría de sus pensamientos se consumen en la forma en que están jugando. Si golpea unos cuantos tiros de salida out of bounds, shanks, o tres putts en menos de 10 pies, es probable que se olviden de ello inmediatamente después.

Esto solía ser un gran problema para mí y de vez en cuando todavía lo es. El año pasado fui invitado a un torneo por alguien que lee mis escritos. Me dio una exención como patrocinante del torneo y esperaba que representara bien a su grupo. Tuvimos una ronda de práctica en la que me agruparon con dos atletas profesionales que había visto en la televisión muchas veces (ganador del premio Super Bowl MVP & CY Young Award). Estaba un poco más nervioso de lo habitual porque jugaban golf a un nivel similar al mío. No podía escapar de mi propio ego y quería mostrarles que era igual de bueno que ellos. 

Podrán ser inmortales en la televisión, pero en el campo de golf éramos iguales.

Los primeros hoyos no pude golpear la pelota derecho. Estaba abrumado por los pensamientos de, «estos tipos probablemente piensan que soy un pirata!» En tono bajo les dije que por lo general no juego así (lamentándolo mucho esas palabras salieron de mi boca). Estoy seguro de que en sus cabezas, yo era sólo otro tipo que estaba poniendo excusas. Finalmente, me acomodé y comencé a jugar el tipo de golf que suelo jugar y tuvimos un gran torneo. De todos modos ya había pecado.

NO TE PREOCUPES TANTO. A menudo, cuando la gente sabe que soy un buen jugador, inmediatamente comienzan a dar excusas sobre su juego antes de que incluso comencemos. Siempre les digo que no se preocupen, que estamos allí tratando de pasar un buen rato y no me importa qué nivel de golfista son. Si soy completamente honesto, también me presiono porque quiero demostrarles que soy tan bueno como suponen que podría ser. ¡Va en ambos sentidos!

A lo largo de los años, he aprendido a dejar de preocuparme tanto por lo que piensan otros golfistas. Sé que si juego mal, ellos sabran exactamente lo que se siente. También sé lo grosero que sería si perdiera los estribos, o siguiera poniendo excusas toda la ronda. Eso no es divertido para nadie. Si bien el golf es un juego solitario, también es una experiencia compartida.  

Creo que los golfistas se centran principalmente en cómo juegan, pero también quieren pasar un buen rato sin distracciones innecesarias. Así que la próxima vez que sientas la necesidad de hablar de lo mal que estás jugando, recuerda que nadie en el grupo realmente se preocupa tanto como crees que lo hacen. Todos hemos estado allí antes, y nos volverá a pasar.

Jon Sherman

www.practical-golf.com

Traducción: MPG

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